
El olfato y el oído lo tienen muy desarrollado, mientras que la vista la tienen más limitada, aunque por sus normales hábitos de vida (pasa la mayor parte del día en tejoneras, de modo que solo sale habitualmente de noche), está adaptado a la visión nocturna y a la oscuridad.
El tejón es un animal de hábitos nocturnos, pudiendo comenzar sus salidas al crepúsculo, siendo muy raro observarlo a plena luz del día. Puede trepar, aunque no está bien adaptado para ello, y nada bien. También puede correr con cierta rapidez. En caso de peligro o verse acorralado emite aullidos (Reinochholf, 1995). Es muy juguetón con sus congéneres, tanto de jóvenes como de adultos y participa en el aseo corporal de los compañeros de especie.
El tejón es una especie que habita nuestro planeta desde la antigüedad, estimándose por los
palenteólogos, que ya tenía las características actuales hace 4 millones de años (E. Neal y C. Cheeseman, 1991), considerándose que su dentición ha sido lo que más ha evolucionado. Así mientras que en los albores de los tiempos exclusivamente estaba adaptado al consumo de carne fresca, posteriormente se adaptó al consumo tanto de carne como de vegetales, lombrices e insectos. Sus restos óseos han aparecido en diferentes yacimientos paleontológicos de Eurasia, así se ha encontrado en la Cueva de Gabasa en Huesca (M.F. Blasco, 1995), como también se han localizado restos fósiles en la depresión de Guadix-Baza correspondientes al Holoceno (Ruiz Bustos, 1995).

Aunque no está unánimemente admitido por la comunidad científica, en la península ibérica se localiza la subespecie marianensis, descrita en el siglo XIX por el naturalista Mariano de la Paz Graells. Su distribución es exclusivamente ibérica, alcanzando hasta los Pirineos, donde se mezcla con la nominal meles, que tiene un tamaño mayor y colores más oscuros en el pelaje del dorso y flancos.
Los tejones son muy sociables y suelen vivir en grupos de 2 a 12 individuos, con un promedio de 4 a 6 adultos, aun cuando se han llegado a citar grupos de hasta 23 individuos, que habitan en grutas subterráneas excavadas por ellos mismos, llamadas tejoneras, aunque también son conocidas como cados.

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