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jueves, 5 de mayo de 2011

CODORNIZ

En sus primeras semana de vida las pequeñas codornices ya son capaces de alimentarse solas, pero necesitan estar al calor: su temperatura ideas es de cuarenta grados centígrados.

Siempre han sido una pieza muy codiciada por los cazadores, ya que su carne es muy sabrosa. Viven en libertad en Europa, Asia y África, pero también pueden ser criadas en granjas. En las granjas son destinadas a la reproducción colocadas en pequeñas jaulas, en las que normalmente hay un macho y seis hembras. Pero en general los pequeños no naces en las jaulas, si no en compartimentos especiales con calefacción eléctrica, en los que los criadores dejan los huevos: son las incubadoras.

En las incubadoras los huevos están a la temperatura adecuada por la madre, como ocurre cuando viven en libertad.

Unos diecisiete días después de la puesta de los huevos ya están listas para venir al mundo: a penas nacen los pollos los criadores los sacan de la incubadora una pajarera con otras codornices recién nacidas. Ya están bastante desarrolladas y pueden alimentarse solas con la comida que les proporciona el criador, pero aún necesitan cuidados especiales.

En su primer mes de vida las pequeñas codornices necesitan, para crecer sin enfermar, mucho calor: en la primera semana la temperatura ambiente debe ser de cuarenta grados, en la segunda de treinta y cinco, en la tercera de treinta y en la cuarta de veinticinco: Para ello los criadores calientan el recinto con lámparas especiales de rayos infrarrojos, que desprenden mucho calor.

viernes, 14 de agosto de 2009

El pato doméstico

Los pequeños patos aprenden a nadar muy pronto. En el agua, además de chapotear y jugar, encuentran también su comida favorita: pececillos, crustáceos y moluscos.

EN EL AGUA SE ESTA MEJOR

El pato doméstico desciende directamente del ánade real o azulón que, junto a otras palmípedas salvajes, ha dado origen a numerosas y diversas razas de patos que se han difundido después por todo el mundo.
Lentos y "patosos" en tierra firme, estas a ves son veloves y ágiles en el agua. El pato doméstico es polígamo: a cada macho se le pueden ser asignadas asta siete hembras, con las que criará nuevos patitos. Por el contrario, los patos salvajes son monógamos: cada pareja permanece unida desde la época del cortejo, en otoño, hasta el nacimiento de los pequeños, que ocurre a finales de primavera.


UNA AUNTÉNTICA DIVERSIÓN

Como a mama pata no le gusta mucho incuvar, prefiere confiar sus huevos a una gallina o a una incuvadora artificial. Tras veintiocho días de incubación nacen los patitos, que durante las tres primeras semanas de vida deben permanecer en un lugar suficientemente cálido. Trancurrido ese tiempo los pequeños pueden salir finalmente y chapotear en el agua junto a su madre que les enseña a nadar. El agua es para los patitos una autentica diversión pero también una constante fuente de alimento. Además de forraje y de las semillas que propòrciona el criador, en el agua pueden encontrar insectos, crustáceos, moluscos, pececillos y plantas acuáticas, todos ellos suculentos manjares para los patitos.


PLUMAJE ANTIHUMEDAD

Aunque pasan la mayor parte de su vida en el agua, los patitos no pasan frío nunca, porque su mullido y espeso plumón nunca se moja.
Para hacerlo impermeable, untan sus plumas con una sustancia grasa que produce una pequeña glándula que se halla bajo la cola llamada glándula uropigial. Dicha sustancia la recogen con el pico y la esparcen por todo su plumaje. Con este sistema el agua resbala y no penetra la humedad en sus cuerpos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL POTRO

Recién nacido hace grandes esfuerzos para levantarse: tropieza, cae, pero después consigue ponerse en pie. Es uno de los animales domésticos más elegantes y simpáticos.

UN BEBÉ LLAMADO POTRO

Cuando a mamá yegua le llega el momento en que debe parir a su potro, los criadores la dejan en el establo, sin mandarla a los pastos, para no correr el riesgo de que el pequeño crezca lejos de la casa.

Inmediatamente después del nacimiento del potrillo, si todo ha ido bien, madre e hijo deben quedarse solos para así poder conocerse y poder empezar a acostumbrarse el uno al otro. con lamidos y golpecitos de su hocico, la mamá da confianza al pequeño y lo anima a levantarse.

El potro, que así se llama el cachorro del caballo, después de algunas tentativas consigue ponerse en pie sobre sus delgadas patas. Realizando este primer esfuerzo, durante hora o hora y media después llega el momento de ser amamantado.
Empieza así la vida de uno de los colaboradores más importantes y útiles del hombre.

¡POR FIN PUEDE CORRER!

Durante los primeros meses de vida, el potrillo y su mamá son inseparables. El pequeño tiene que tener un lugar donde vivir seguro, y crecer sano y fuerte. A las dos semanas, el potrillo empieza a tener necesidad de moverse. El ambiente más apto, por tanto, es un establo sin puerta para que el pequeño pueda salir cuando lo desee, y un espacio vallado donde pueda correr y jugar sin peligro.

HIERBA Y HENO A VOLUNTAD

Hasta los cinco o seis meses, el potrillo es amamantado, aunque a partir del tercer mes empieza a comer un poco de heno tierno y un poco de forraje.
Luego deja de tomar leche por completo y come otros alimentos como en el caso de los niños muy pequeños, para los que existen alimentos especiales (preparados, harina láctea, etc.) , también para los caballos existen forrajes hechos especialmente para los primeros meses cuando ya no toman leche materna. La hierba tierna y el heno complementan la alimentación. Cuando cumple un año, el potrillo ya no necesita alimentos especiales, y puede comenzar a comer lo mismo que los caballos adultos: hierba silvestre y heno, y también algunas cantidades de avena y maíz.



DEL NACIMIENTO A LA EDAD ADULTA

Cuando nacen, los potrillos suelen medir un metro hasta la cruz, es decir, desde el suelo hasta la unión del cuello con la espalda. Estas dimensiones varían según según las diversas razas de los caballos.
Con un año de edad, los pequeños caballos ya han alcanzado el metro y medio de altura y, a los dos años, ya tiene las dimensiones de un adulto: en este momento son "jovencitos" fuertes y llenos de vida.
Normalmente, es a esta edad cuando los caballos empiezan a ser adiestrados para sus futuras tareas.

CUANDO NO HABÍA COCHES

En otras épocas, cuando no existía el coche, la moto ni la bicicleta, los caballos eran el principal medio de transporte en muchas partes del mundo.
Las personas que podían permitírselo tenían, en la planta baja de su casa, el establo con uno o más caballos en vez de un lugar para el automovil, como sucede ahora. En las granjas por tanto, había muchos caballos; eran montados o utilizados para llevar cosas pesadas, para arrastrar carros y carruajes, y en ocasiones también arados.

En la actualidad, los caballos también se utilizan para trabajar, pero normalmente se trata de ocupaciones de tiempo libre o deportivas: cabalgar, carreras y concursos de salto de obstáculos. Los lugares donde viven los caballos por tanto, han cambiado hay pocos en las granjas o en los establos de las casas, y se les crían principalmente en cuadras.

domingo, 10 de mayo de 2009

Chinchilla

UNA PIEL EXCEPCIONAL

Las chinchillas se encuentran difundidas en muchas partes del mundo. Estos roedores de unos 30 cm. de longitud tiene una espléndida piel de excepcional suavidad.

CRIADEROS MUY POBLADOS

En estado salvaje, las chinchillas viven en las montañas de Chile, Perú y Bolivia, entre los dos mil y cinco mil metros de altitud. Tiempo atrás eran muy numerosas y paseando por la montaña se podían ver decenas de ellas, sin necesidad alguna de buscarlas. Más tarde y debido al valor de su piel, fueron sometidas a una inmensa caza, hasta el punto que a principio de siglo estuvieron a punto de desaparecer. Hoy en día la caza de estos roedores esta prohibida, pero las chinchillas siguen siendo muy escasas, y en muchos lugares han desaparecido ya. En cambio hace algunos años son muy comunes en criaderos.

Todo empezó en 1916 cuando un americano llamado Champman se dedicó a explorar montañas en Chile en busca de las pocas chinchillas aún existentes. En 1922 consiguió por fin capturar dieciocho chinchillas y llevarlas a Estados Unidos para intentar criarlas en cautividad. Casi todas lograron sobrevivir y reproducirse; así después de algún tiempo, llegaron a ser tan numerosas como para atender las demandas de otros criadores.

LA CHINCHILLA COMO MASCOTA
estos roedores, que viven una media de entre 12 y 15 años pero pueden alcanzar incluso los 20, son cada vez más populares como mascotas y es que encantos no les faltan.
Las chinchillas tienen una extraordinaria habilidad para saltar y esconderse, además de una excelente visión nocturna. Inteligentes y con gran memoria, cuentan también con un agudo oído y un sentido del tacto desarrollado a través de sus grandes bigotes.
En general, no requieren grandes cuidados, aunque sí hay que tener en cuenta algunos aspectos como la conveniencia de no mojarlas –dado que su espeso pelaje tarda mucho en secarse y podría generar hongos u otros parásitos-, de mantener una correcta alimentación, de cuidar la higiene de sus “aposentos” y de protegerlas de posibles golpes. Por lo demás, ni siquiera es necesario vacunarlas, ya que no existen vacunas específicas para ellas, y raramente desarrollan enfermedades.
Las chinchillas deben alimentarse, principalmente, de heno, concentrados de comida, agua fresca y un aporte de calcio. Todas las hierbas y cereales que les aportemos deben ser naturales y estar bien secos. En general, con 30 gramos diarios será suficiente, aunque cada ejemplar puede tener una necesidad de alimentación diferente. Eso si, hay que tener mucho cuidado de no darles ningún alimento que pueda contener insecticidas o sulfatos, porque pueden ser tóxicos y hasta mortales para ellas.
Eso sí, lo que nunca debemos hacer es adquirir o aceptar como regalo una chinchilla con menos de dos meses de edad, ya que debe permanecer alimentándose de su madre al menos ocho semanas. Cuando llegue a casa, habrá que buscar un lugar cómodo para ella y para nosotros -ya que la noche es el período en el que desarrollan una mayor actividad- y respetar su independencia. Ella misma vendrá a demostrarnos su afecto con suaves mordisquitos cuando nos hayamos ganado su confianza.